Indefensión aprendida: consecuencia de un apego disfuncional

Indefensión aprendida: consecuencia de un apego disfuncional

Indefensión aprendida vs resiliencia

Tras la tormenta nunca llega la calma. Llueve eternamente. Metáforas que explican la indefensión aprendida; un estado psicológico disfuncional que experimentan quienes han interiorizado sentimientos de impotencia e incapacidad para superar cualquier obstáculo aunque sí existan condiciones objetivas para poder dejar atrás esa situación que les resulta complicada.

La indefensión aprendida es lo contrario de la resiliencia. Mientas ésta última facilita y motiva en la búsqueda de estrategias para hacer frente a la adversidad, la indefensión aprendida paraliza y cualquier evento aversivo se experimenta como algo incontrolable; la persona que lo sufre se sume en un estado de pasividad y dejadez.

En situaciones traumáticas, como episodios de acoso o violencia repetidos, enfermedades continuas, críticas e historias de fracaso recurrentes… que generan dolor y sufrimiento durante un largo periodo de tiempo, la persona aprende que no puede escapar a esa situación y que su presente y su futuro están limitados a ese círculo. En estos casos, la indefensión aprendida se convierte en un mecanismo de adaptación y protección psicológica. La persona alcanza tal nivel de sufrimiento que es incapaz de procesar más dolor y sufrimiento, de manera que con la aceptación de su estado disminuye niveles de alerta y activación constantes para conservar los pocos recursos que le quedan para sobrevivir.

Aunque la indefensión puede aparecer en cualquier momento del ciclo vital ante situaciones complicadas, en la mayoría de casos la indefensión aprendida, al igual que la resiliencia, la motivación o la autoestima, tiene sus raíces en la infancia y está directamente vinculada con el apego.

Indefensión aprendida y apego

Durante la primera infancia, los bebés cuyo llanto es atendido por sus figuras de apego aprenden que sus acciones tienen siempre unas consecuencias. Por el contrario, aquellos bebés cuyas necesidades no son atendidas interiorizan la indefensión.

Ocurre lo mismo durante el resto de la infancia, etapa en la que los niños aprenden a afrontar obstáculos con la estrategia de ensayo – error y en la que según sea la reacción de las figuras de apego ante la superación o no de cada obstáculo, el niño estará más cerca de ser un adulto resiliente o un adulto vulnerable, con indefensión aprendida, con un nivel de autoexigencia tóxico y con limitadas capacidades de superación y crecimiento personal.

Figuras de apego que ayudan a los niños a comprender que todos los intentos para superar una situación difícil serán útiles, que los animan a volver a intentarlo por complicado que sea, que los incentivan para que tomen sus propias decisiones y les ofrecen las herramientas de control emocional precisas para superar las emociones negativas que conlleva un error o fracaso, están fomentado la resiliencia, la autoestima y la motivación.

En el lado contrario, figuras de apego que ante las dificultades desalientan al niño para que lo vuelva a intentar, utilizan etiquetas y lo critican por no haber alcanzado el objetivo, enfatizan los errores, recurren a frases como “déjalo que no sabes”, “tú no puedes, no vas a ser capaz”, o los sobreprotegen para evitarles sufrimientos, están formando adultos indefensos.

Autoculparse por todo, ser capaz de elaborar un discurso negativo e incluso destructivo ante cualquier situación, sentirse inútil de resolver cualquier problema, hacer generalizaciones del tipo “siempre ocurre lo mismo”, “para qué volver a intentarlo”, son indicativos de un estado de indefensión aprendida durante la infancia a consecuencia de un modelo de apego disfuncional.

EMDR para superar la indefensión aprendida

Superar la indefensión aprendida requiere romper el círculo vicioso de la pasividad, para lo cual es necesario que la persona descubra qué experiencias pasadas han generado su incapacidad aprendida y que las reevalúe desde la atención plena para ayudar al cerebro a reinterpretar esas circunstancias y los sentimientos que provocan, y dotarlas de un sentido más allá de lo emocional.

En la superación de la indefensión aprendida, la terapia con EMDR estimulará la capacidad autocurativa del cuerpo para reestablecer los circuitos neuronales afectados por un apego disfuncional y cambiar la interpretación que el cerebro hace de cada situación adversa.

Un comentario
  1. No soy paciente de este centro, pero no me importaría. Si atienden a sus pacientes con la sensibilidad y cercanía que desprenden sus artículos, seguramente la atención será aún mejor. Por problemas de familiares llevo tiempo leyendo artículos en páginas de psiquiatras y la suya es de las pocas que no me han sido indiferentes. Sigan escribiendo con el cariño con que lo hacen. Es necesario que la gente conozca más sobre las enfermedades mentales. Enhorabuena.

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